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El
problema del voluntariado corporativo en América
Latina
Luego de investigaciones realizadas
sobre el estado de la responsabilidad social y en especial
del voluntariado corporativo, la información
apunta a la generación de un plan conjunto entre
sectores que en la actualidad –no sólo
en el Perú- agudaz crisis sino económicas,
políticas que obstruyen en alguna medida la la
formación de una cultura solidaria, que permita
estrechar lazos con miras al desarrollo y progreso rural
y urbano deprimidos de nuestro país. Mientras
en Venezuela PDVSA es un referente único debido
al origen del sus programas de voluntariado corporativo,
lo cuales responden a modelos no trasnacionales como
es el caso en el Perú de la sede nacional de
CITIBANK. A través de la aplicación de
una ficha técnica de observación y un
formulario único con preguntas orientadas a contrastar
opiniones respecto al tema de estudio entre profesionales
y extranjeros para brindar enfoques diferentes a cerca
de esta nueva orientación de las Relaciones Públicas
Externas. A través del análisis de dichas
entrevistas se podrá corroborar la tendencia
a la búsqueda de empresas más responsables
con su entorno y factores que obstaculizan esta tarea,
como la carencia de cultura solidaria y la falta de
información del empresario, al reducir a la Responsabilidad
Social a un elemento de Marketing.
Se emplearon preguntas exploratorias,
explicativas y opinativas, con el objetivo de obtener
la mayor cantidad de información posible, de
tal manera que nos permita dilucidar las interrogantes
realizadas al inicio de la tesis. Esta técnica
cualitativa fue aplicada a través de entrevistas
personales y por Internet.
A. Responsabilidad Social y la empresa competitiva
Si bien es cierto la Responsabilidad
Social se ha consolidado en los últimos años
–en ámbitos académicos y empresariales-
como un elemento diferenciador desde el punto de vista
del marketing, su rol va más allá y que
sus actos comunican elementos que se encuentran inmersos
en temas de competitividad e inversión económica.
El reto, como afirma Armando Millán del CIUP
, es modificar ciertos paradigmas como el que la empresa
sólo funciona a partir de sus cantidades económicas
o la mayor cantidad de utilidades, dejando de lado cualquier
otro tipo de preocupación. Dentro de los paradigmas
aludidos por el entrevistado encontramos un distanciamiento
con respecto al fin lucrativo de la empresa, ante esto
el mejicano Julio César Jacob, Asesor Académico
de la Universidad de Panamá, “la solidaridad
en la empresa juega un papel importante, pues siendo
el objetivo generar bienes, tanto materiales como intangibles,
pues la solidaridad entra en juego, buscando para cada
una de las partes –la empresa y la comunidad-
el mayor beneficio posible”. Mientras tanto, para
el sociólogo, Millán los empresarios no
ven a la Responsabilidad Social como una práctica.
No se arriesgan, no lo ven como una práctica
que genere beneficios, sino que genera gastos y altos
costos, lo que denomina “política de riesgo”,
pero que tiene que ver con la condición de crisis
de nuestro país y la lógica que impera
en el sector empresarial.
Ante la afirmación anterior,
debemos anotar que la crisis en el Perú es un
factor que obstaculiza la proyección social de
las empresas, sin embargo para Jaime Ulloa, Director
de la organización Trabajo Voluntario , “lo
de la crisis es una razón más para que
lo hagan. Es una excelente práctica, hace a sus
empleados orgullosos de su empresa. En vez de tener
un departamento de Relaciones Públicas o Interinstitucionales
de cinco personas, lo tienes de 500 empleados, porque
todos de alguna manera son voceros. La gente que trabaja
en Imagen Institucional generalmente trabaja en una
isla. Hacen cosas que el resto de empleados no entienden”.
Lo que concuerda en alguna medida con los argumentos
de Julio César Jacob al considerar difícil
que un empresario pueda ver al Voluntariado Corporativo
como una fuga de recursos, pues existe la convicción
y conciencia por trascender como personas y como organización,
cuando la rentabilidad del negocio no se ve afectada.
Por otro lado, también
encontramos al sector civil organizado, denominado Tercer
Sector, que busca establecer relaciones con sectores
industriales para adelantar su desarrollo, es en este
punto donde encontramos que, como afirma Jaime Ulloa
de Trabajo Voluntario, “las personas que dirigen
las organizaciones sociales tienen que aprender a hablar
con las empresas. Tienen que hablar el mismo idioma.
A veces, los que dirigen las organizaciones sociales
sienten que no van a llegar a un punto común
con los empresarios y se abstienen”. Entonces,
para Ulloa la meta sería crear empresas más
sensibles a estos llamados de la comunidad, de tal manera
que el dirigente popular pueda percibir que no esta
hablando con los grandes capitalistas, sino que son
personas con necesidades como cualquiera. Joaquín
Sorondo, Presidente de la asociación civil INICIA
de Argentina, coincide en que contar con empresas u
organizaciones que desde su constitución contemplan
espacios o proyecciones a nivel comunal son más
“amigables”.
Sorondo afirma, además
que la Responsabilidad Social no debe ir dirigida únicamente
al sector empresarial sino a toda la ciudadanía,
se dirige a aquellos ciudadanos con más posibilidades
intelectuales, emocionales y económica, que deben
comprender la situación en la que se encuentra
su país, no basta, dice para ser “buen
ciudadano”, pagar impuestos. Los que contamos
con educación y recursos debemos hacer “algo
más” y ese algo más tiene que ver
directamente con la Responsabilidad Social. “Lo
principal es –para mí- el encuentro con
la parte humana de cada uno, dejando de lado el rol
(empresario, empleado, abogado, técnico) para
actuar simplemente como una persona
B. El Voluntario en
la empresa peruana y latinoamericana
Se ha podido apreciar a lo largo
del trabajo de campo sobre el Voluntariado Corporativo
en nuestro país aún no se encuentra plenamente
difundido, y son pocas las experiencias que se pueden
encontrar, por ello, es imperdible registrar –además
de la experiencia del CITIBANK- las diferentes oportunidades
en que el Banco de Crédito del Perú ha
experimentado con programas de proyección social.
Alvaro Carulla, Gerente de Relaciones e Imagen Institucional,
“nosotros hacemos una Teletón, la cola
que nos hace el personal para colaborar es la Teletón
es inmensa. Hay una ayuda permanente. Por otro lado
el banco no lo hace –Voluntariado Corporativo-
puntualmente porque tienen un club que desde hace 65
años “Dopo laboro”, es apoyado por
el banco y manejado por el personal femenino”,
recuerda.
Al ser el Voluntariado Corporativo
una nueva expresión de Responsabilidad Social
Empresarial aglomera grandes expectativas, así
como dudas, entre los empresarios, lo que nos puede
llevar a pensar que dichos programas representan para
la clase empresarial un esfuerzo sin retorno. Sin embargo,
algunos como Ulloa afirman que el problema no radica
en el interés del empresario por desarrollar
actividades que beneficien a la comunidad donde opera,
sino más bien, que es el cambio el que lo provoca,
dado que al incorporar el Voluntariado Corporativo como
una estrategia tienen que ser por completo, desde su
constitución, es una decisión complicada,
que para Armando Millán no se desarrolla por
la falta de una clase empresarial preocupada por la
solidaridad del país, ni tampoco esta desarrollando;
por ello el antropólogo Millán propone
“construir un cambio en la orientación
de las empresas, que implica un cambio en el paradigma
del funcionamiento, orientarlo hacia una visión
más social , si se quiere solidaria, donde la
preocupación no esta en las utilidades sino en
la satisfacción de la propia población
que conforma el grupo humano de una empresa”.
El autor de “Perú
: ¿país solidario?” (CIUP) afirma
que la Responsabilidad Social debería ser vista
desde el principio, aquella decisión complicada
anotada por Ulloa, como parte de la definición
de la empresa, cuando se piensa, crea y funda. Al respecto
es coherente anotar que hay muchas empresas en Brasil
cuyas bases constitutivas contemplan la Responsabilidad
Social como una función no para generar beneficios
económicos, sino para cumplir una función
social.
Es entonces en la constitución
de una empresa en que se debe establecer la columna
social que deberá sostener a la organización
y convertirse en un ciudadano, para el argentino Alejandro
Formanchuck “la Responsabilidad Social se transforma
así en una herramienta de cambio y de lucha,
que de promoverse correctamente, puede alentar a la
sociedad a asumirse como “agentes de cambio”
y a ejercer una democracia real y amplia”. Difícil
será que esta herramienta cumpla con la efectividad
que espera Alejandro F. Si es que antes de pensar en
promover acciones de Responsabilidad Social, los directivos
de la empresa no se preocupan seriamente del estado
de sus trabajadores, lo que se denominó Responsabilidad
Social Interna. El personal de la empresa valorará
la intención del empresario cuando no perciba
una contradicción entre el “decir”
y el “hacer”, de lo contrario la intención
empresarial sería catalogada como hipócrita
y agrandará la brecha entre los dirigentes o
la comunidad, el empresario y el personal.
C. Mayor exigencia al empleado y carencia de
cultura solidaria
Entrando al plano interno del
Voluntariado Corporativo, debemos afirmar la existencia
de dos elementos importantes para la promoción
de un programa de este tipo. En primer lugar, encontramos
la posición del trabajador (mencionada en el
apartado anterior) y la del ciudadano. Ambas denominaciones
se encuentran latentes dentro del as organizaciones
pues, tanto empresarios como empleados son ciudadanos
e interactúan en un medio que muchas veces tiraniza
la necesidad de la labor social.
Si el empresario cree que sus
empleados son recursos, tendrá una posición
muy diferente a si considera que sus empleados son personas.
En este último caso sabrá que las personas
tienen motivaciones propias muy potentes que van más
allá de lo que él cree dominar. En este
caso, las conductas de los empleados motivadas por la
ayuda al prójimo, pueden no solo producir efectos
muy positivos fuera de la empresa sino mejorar notablemente
el clima interno de la organización.
Por ello, Joaquin Sorondo, afirma
que “la conciencia tiene que ver, primero con
la educación y, segundo con haber tenido la posibilidad
de “experimentar en carne propia” las realidades
que hasta el momento estuvieron ocultas. Esa realidad
se destruye cuando “comprendo” pero, principalmente,
cuando “siento” lo que le pasa al otro.
Cuando esto ocurre, nace en cada uno lo mejor de sí.
No existen empresas solidarias como tampoco empresas
egoístas. Existen sólo personas. personas
conscientes de lo que esta pasando y personas que viven
todavía en sus “mundos felices””.
Este nivel de conciencia de los integrantes de una organización
llevaría, para Millán, a que los propios
trabajadores sientan que las acciones que realizan en
la empresa no son algo externo o un hecho aislado dentro
de la política de la empresa, sino que el voluntariado
esta integrado en la lógica natural de la empresa.
Ahí el personal siente que el voluntariado es
un hecho coherente, afirma.
Ahora bien, tomando el segundo
factor que obstaculiza la promoción de Responsabilidad
Social y Voluntariado Corporativo en el Perú,
es la carencia de una cultura definida de solidaridad
con el prójimo. El caso peruano no es aislado,
pues a decir de Alejandro Formanchuk en Argentina y
en las sociedades latinoamericanas comparten modelos
democráticos absolutamente delegativos. “Todos
los días en nuestras escuelas se les enseña
a los chicos que “el Presidente es el que tiene
el mayor poder”, cuando el poder, en realidad,
es del pueblo, de nosotros (aquella famosa soberanía
indelegable). En este contexto, la Responsabilidad Social
es un paso que la sociedad debe dar en conjunto para
recuperar el sentido de su vida cívica”.
Por lo tanto, en América
Latina la nueva generación de empresas no existirá
si nadie les reclama que cambien. Al igual que en la
política, será la sociedad desde su base
la que, mediante consumo responsable y consciencia social,
hagan emerger empresas socialmente responsables.
En definitiva, con palabras
de Julio César Jacob, la conciencia social y
la educación son generadores de Responsabilidad
Social, sin embargo, es la voluntad de las personas
lo que mueve a realizar las acciones que ayudan a otros.
D. Comunidad
Con anterioridad se ha destacado
la labor de la asociaciones civiles o de base y es que,
el Voluntariado Corporativo puede hacer que la gente
sienta mucho más cerca de la empresa, porque
esta en contacto con la gente que trabaja en la empresa.
Es como que la relación se humaniza, la empresa
se humaniza. Dar grandes sumas de dinero, mantiene la
distancia entre empresa y sociedad. Mantiene la relación
paternalista.
“Más que de nuestros
empresarios, se espera de todos nosotros, del pueblo,
pues la gran mayoría de programas sociales en
mi país están organizados de llevar adelante
las acciones solidarias. Son ellos los que se organizan
para, por ejemplo, reunir o donar alimentos, medicinas
y ropa a comedores infantiles o víctimas de inundaciones.
Espero mucho de esta sociedad, porque es ella que nos
entregará una cantera de la que luego saldrán
nuestros empresarios y políticos”, afirma
Alejandro Formanchuk.
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| Autor:
Rafael
García Godos Salazar
Docente de Relaciones Públicas.
Integrante del Insitituto de Investigaciones
de la Universidad de San Martín de Porres..
Facultad de Ciencias de la Comunicación,
Turismo y de Psicología.Escuela de Ciencias
de la Comunicación.(Perú)

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