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La
iniciativa del reportero en la sala de redacción
Este artículo es un intento
por medir la capacidad de iniciativa del periodista
de calle o reportero dentro de la sala de redacción,
considerada como la casa periodística por excelencia.
Un lugar privilegiado donde este sujeto profesional
se encuentra a gusto y puede –por tanto–
expresar sus puntos de vista técnicos con mayor
libertad.
De entrada, con este trabajo
hemos conseguido reactualizar los datos sobre su consideración,
estatus y autoestima profesional; y segundo, descubrimos
algunos de los nuevos retos que se le presentan en la
actualidad.
Apoyados en la observación
simple de los procesos de comunicación cotidianos
de distintos reporteros hemos conseguido determinar
los principales factores que intervienen en las decisiones
noticiosas, desde las más importantes hasta las
más triviales.
Introducción
Es el primero en llegar al
lugar donde se han producido los acontecimientos. Explora
en directo sus consecuencias e identifica las posibles
fuentes, móviles o motivaciones que los han originado.
Con preguntas, intenta conseguir los elementos necesarios
para reconstruir la historia. Y, sin embargo, su parecer
sigue siendo el menos válido para la versión
final que se publica . El nombre de este sujeto es Reportero,
también conocido en el periodismo como redactor
“de calle” . Esta figura profesional, posiblemente
la más poblada de los perfiles existentes en
el periodismo, no cuenta con un tratamiento diferenciado
y extenso de sí misma, ni por parte de los investigadores
, ni por parte de aquellos que se dedican a la industria
periodística.
La problemática que
se presenta a continuación gira en torno a la
idea de una hipotética polaridad entre una figura
dinámica o estática del reportero. ¿Es
actualmente el reportero un perfil profesional con iniciativa
y dominio sobre su noticia o, más bien, se trata
de un sujeto poco proactivo?
Al parecer, la velocidad del
sistema informativo, así como el aumento desmedido
en su tráfico de información han ocasionado
unos cambios tecnológicos que, unidos a la modificación
de las rutinas profesionales, no han favorecido un avance
proporcional del perfil de reportero, en la línea
de responsabilidades y derechos laborales lo suficientemente
perfilados y consensuados.
Es más, la reciente
aparición de modelos de software o hardware con
anunciadas posibilidades de reemplazar en su labor a
los reporteros, convierte a este perfil profesional
en algo más que un sujeto controvertido o todavía
suficientemente poco consensuado. Por lo hallado hasta
el momento, estamos hablando de un puesto del escalafón
profesional claramente en crisis.
Históricamente, también
se aprecia este tipo de contradicciones pues, del arraigado
sentido dinámico que poseía la etimología
del término reportero y que se transmitió
a una primera etapa de nacimiento de este perfil profesional,
hubo una transición hacia un marcado sentido
estático de su figura, anclado en unas desvirtuadas
reglas de objetividad .
Aunque varios especialistas han reconocido la problemática
que se describe en este trabajo –muchos incluso
desde los años 60—, pocos han seguido indagando
sobre las distintas expresiones de este diagnóstico
de manera particularizada a los distintos tipos de perfiles
existentes en una redacción, sobre todo en la
actualidad.
Básicamente, en este
artículo se va a tratar de medir la capacidad
de iniciativa del periodista, ahí donde se considera
que se expresa con mayor libertad, a fin de cumplir
dos objetivos muy concretos: primero, reactualizar los
datos sobre su consideración, estatus y autoestima
profesional; y segundo, descubrir los nuevos retos que
se le presentan en la actualidad, fruto de los recientes
avances en materia de organización de equipos
de trabajo.
Para esto se ha considerado
que la iniciativa de este perfil profesional se debería
expresar con mayor naturalidad dentro la sala de redacción,
al lado de otros tipos de perfiles profesionales, donde
adquiriría mayor entidad y personalidad propia;
ya en ella, se ha observado con meticulosidad los procesos
de comunicación cotidianos.
Con otras palabras, se va a
observar el desarrollo de la comunicación en
un día normal de una sección dentro de
dos medios de comunicación. Concretamente, este
artículo va a recoger los datos de una observación
directa simple no participante, aplicada a dos de los
ocho diarios españoles más vendidos, fase
experimental que se desarrolló en un trabajo
de investigación anterior .
La metodología
El estudio del contexto de
trabajo y sus incidencias sobre la figura profesional
del periodista y, del reportero en concreto, es fundamental
para asir el objeto de investigación en toda
su complejidad. Este proceso es parte de lo que Patton
llamó “contextualizar los fenómenos
observados” (Cfr. PATTON, 1987: 285), y con esta
finalidad se va a analizar socialmente (Cfr., ALASUUTARI,
1998) dos redacciones de distintos medios para describir
y razonar sobre las circunstancias que envuelven los
procesos de comunicación del reportero.
Entre las contribuciones de
este tipo de metodología está la minuciosidad
con la que se puede captar la realidad de trabajo del
reportero, gracias a la mayor proximidad con los sujetos
observados y, por otro lado, gracias al escaso grado
de distorsión al que se somete a estos últimos,
dejándoles actuar naturalmente en su ambiente
cotidiano (Cfr., SELLTIZ, 1965:229).
La sala de redacción
es también un escenario social y en el estudio
de ámbitos sociales es preciso aceptar que las
personas hacen y dicen cosas diferentes en situaciones
distintas. Por esta misma razón se aplicó
controles cruzados con el propósito de aumentar
la fiabilidad de las impresiones y evaluaciones defendidas
en las páginas siguientes. Algunas veces, un
estudio de esta naturaleza necesita que lo que la gente
hace o dice actitudinalmente sea comparado con el recuerdo
de lo que hicieron o dijeron. (Cfr., SELLTIZ, 1965:230)
. En concreto, se han utilizado entrevistas en profundidad
y análisis de contenido bajo la modalidad de
análisis de la incubación (WIMMER &
DOMINICK, 1996: 173) registrando el material producido
durante los quince días que duró cada
observación.
En cualquier caso, este trabajo
asumirá como variables dependientes el conjunto
de actitudes profesionales de los reporteros, mientras
que las variables independientes estarían conformadas
por la suma del contexto social . Debido a ello, se
consideró que lo más acertado era dejar
fluir la actividad periodística dentro de la
redacción procurando solicitar lo menos posible
la cooperación activa por parte de los sujetos
(SELLTIZ, 1965:231), de forma que se liberara a los
observados de inhibiciones prescindibles.
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